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LA EXPERIENCIA IMAX

Es ir al cine a olvidarse de que está viendo una película. Ahí sentado, sin la más mínima duda, convencido de que se encuentra en otro lugar. Yendo, en espacio de minutos, a un lugar que es atemorizador, intenso, estremecedor, mágico: un lugar donde nunca había estado antes.

IMAX despierta sus sentidos. Visualmente, no existe un marco. La imagen es más grande, más alta, más ancha que su campo visual. Ya no está simplemente mirando por la ventana; está afuera junto con las estrellas. Y esa sensación es intensificada por el sonido. Está todo a su alrededor y es real: tanto que toda la experiencia es visceral. Usted no oye y ve una película IMAX solamente. La siente en los huesos.

Hay una red compleja de alta tecnología y arquitectura que hace que una película IMAX sea real, y es en gran medida producto de la invención de IMAX. Tuvimos que hacerlo, porque estamos comprometidos a expandir los límites y hacer cosas que nadie había hecho antes en cine.

Las cámaras de más alta resolución del mundo. Luces de proyección tan brillantes que se pueden ver desde la luna. Un sistema de sonido tan preciso que usted puede escuchar el sonido de la caída de un alfiler desde el otro extremo de la sala y saber exactamente dónde cayó. Y cada sala IMAX está personalizada con nuestro diseño patentado de los asientos y las pantallas para asegurar que se encuentre en el centro de la acción, sin importar cuál sea su asiento.

IMAX es tan especial que los más ambiciosos y exitosos cineastas compiten por la oportunidad de hacer una película IMAX: Christopher Nolan y Brad Bird; James Cameron y J. J. Abrams. De hecho actualmente, por cada película IMAX que hacemos, rechazamos cinco o seis.

Y también hay un mundo de colaboración, que es único de IMAX: horas, semanas y meses pasados en exteriores y en la sala de edición con el director y los equipos técnicos de cada película, planeando las tomas, volviendo a mezclar el sonido, ajustando incesantemente la saturación, contraste, brillo y cientos de detalles en prácticamente cada fotograma en un proceso de mejora que desarrollamos llamado [remasterización digital o DMR].

Es fascinante en sí mismo, pero una vez que las luces se apagan eso ya no importa. IMAX no es una cuestión de hardware. No es una cuestión de producción.

IMAX es creer.